
La Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos (SPR) continúa perdiendo crudo y ya se encuentra en niveles que no se veían desde hace más de cuatro décadas.
Al cierre de la semana del 21 de agosto, sus existencias cayeron a 298,7 millones de barriles, su nivel más bajo desde noviembre de 1982, según datos del Departamento de Energía y la Administración de Información Energética (EIA).
El descenso marca 20 semanas consecutivas de reducción desde finales de marzo, período en el que la reserva ha liberado un acumulado de 116,7 millones de barriles. El mínimo histórico se registró el 26 de noviembre de 1982, cuando las reservas llegaron a 288,1 millones de barriles.
Si el Departamento de Energía completa la liberación de 172 millones de barriles en un período de 120 días, la SPR podría quedar en apenas 243,4 millones de barriles, profundizando su reducción a niveles no vistos desde los primeros años de la década de 1980.
La extracción responde a una decisión de la administración de Donald Trump para utilizar parte de las reservas estratégicas con el objetivo de contener el incremento de los precios energéticos, en medio de las tensiones provocadas por el cierre del estrecho de Ormuz tras el conflicto iniciado el 28 de febrero entre Washington, Israel e Irán.
La SPR fue creada en diciembre de 1975, tras el embargo petrolero árabe, precisamente para garantizar el suministro energético estadounidense ante posibles interrupciones del mercado internacional. Sus instalaciones tienen una capacidad de almacenamiento de hasta 727 millones de barriles.
Durante su máximo histórico, entre diciembre de 2009 y julio de 2011, la reserva llegó a superar los 726 millones de barriles. Desde entonces, distintos episodios de tensión energética y decisiones de política petrolera han reducido progresivamente sus inventarios.
El acelerado drenaje de la reserva ya había generado advertencias en medios estadounidenses. En mayo, reportes locales señalaron que la administración Trump estaba recurriendo a la SPR a un ritmo superior al de gobiernos anteriores, llevando sus inventarios hacia mínimos históricos.




