Rusia denuncia que Londres utiliza la confrontación marítima y las sanciones como herramientas políticas contra Moscú
Rusia denuncia que Londres utiliza la confrontación marítima y las sanciones como herramientas políticas contra Moscú

El enviado del Kremlin, Kirill Dmitriev, acusó al primer ministro británico, Keir Starmer, de convertir la interceptación de un petrolero presuntamente vinculado con Rusia en una maniobra política para desviar la atención de los problemas internos del Reino Unido.

La denuncia se produjo después de que comandos de la Marina británica abordaran el Smyrtos mientras atravesaba el canal de la Mancha. Londres sostiene que el buque forma parte de la denominada “flota paralela” utilizada para transportar petróleo ruso y eludir las sanciones occidentales.

“Starmer intenta distraer al Reino Unido con una escalada”, escribió Dmitriev en X, al cuestionar que el Gobierno británico presente la operación como una victoria contra Moscú.

Starmer aseguró que dirigió personalmente la interceptación y calificó la acción como “otro golpe a Rusia”. El petrolero, que navegaba bajo bandera camerunesa, permanecerá retenido frente a la costa sur de Inglaterra mientras las autoridades investigan sus operaciones.

Para Dmitriev, el despliegue militar responde más a una necesidad política que a razones de seguridad. El funcionario ruso vinculó la operación con las crecientes críticas al Gobierno británico por la inmigración, la delincuencia y el incumplimiento de sus promesas internas.

Rusia niega operar una supuesta “flota paralela” y sostiene que la incautación de embarcaciones constituye una peligrosa ampliación de las sanciones occidentales. Moscú también ha advertido que el abordaje de buques en alta mar puede sentar un precedente de confrontación directa.

La Embajada rusa en Londres ya había calificado estos planes como actos hostiles y alertado sobre posibles prácticas de “piratería”. Para Rusia, el episodio confirma que el Reino Unido busca profundizar la confrontación con Moscú mientras utiliza la amenaza rusa para justificar nuevas medidas militares y ocultar sus propias crisis.