
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia anunció un cambio en la estrategia militar de Moscú frente al conflicto en Ucrania, tras el ataque con drones perpetrado contra una residencia estudiantil en Starobelsk, en la República Popular de Lugansk.
La ofensiva, atribuida a las Fuerzas Armadas ucranianas, dejó al menos 21 fallecidos y más de 60 heridos, en su mayoría adolescentes, lo que desató una dura reacción del Kremlin.
La Cancillería rusa aseguró que, a partir de ahora, las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa ejecutarán “ataques sistemáticos” contra instalaciones del complejo militar-industrial ucraniano en Kiev.
Según Moscú, las operaciones estarán dirigidas contra centros de producción, programación y despliegue de drones utilizados por Ucrania, así como contra puestos de mando y estructuras de toma de decisiones.
“El ataque sangriento realizado por las Fuerzas Armadas de Ucrania contra el edificio académico y la residencia estudiantil en Starobelsk es otro escandaloso testimonio de la naturaleza nazi y terrorista del régimen de Kiev”, declaró el Ministerio de Exteriores ruso.
La institución afirmó además que Zelenski y sus aliados occidentales “han demostrado un desprecio absoluto por el derecho internacional humanitario”, acusando directamente a los países de la OTAN de proporcionar asistencia técnica, inteligencia y armamento empleado en ataques contra civiles rusos.
Moscú sostiene que estas acciones violan las Convenciones de Ginebra de 1949 y la Convención sobre los Derechos del Niño.
“Esto fue la gota que colmó el vaso”, indicó la Cancillería, añadiendo que las operaciones previstas a realizarse se extenderán a instalaciones militares y administrativas distribuidas en toda la capital ucraniana.
El Ministerio de Relaciones Exteriores exhortó a ciudadanos extranjeros, diplomáticos y representantes de organismos internacionales a abandonar Kiev “lo antes posible”.
Recomendó a los habitantes de la capital mantenerse alejados de infraestructuras militares y centros administrativos vinculados al Gobierno ucraniano, ante el riesgo de nuevas ofensivas de gran escala.
Repudio por ataque ucraniano en Lugansk
El ataque ocurrido la madrugada del 22 de mayo en Starobelsk fue calificado por Moscú como un “acto bárbaro” deliberadamente dirigido contra jóvenes estudiantes.
De acuerdo con el Comité de Investigación ruso, drones de tipo avión impactaron directamente el edificio mientras 86 estudiantes permanecían en el lugar. Paralelamente, periodistas de 19 países visitaron la República Popular de Lugansk para documentar los daños y denunciar lo que calificaron como una “masacre silenciada por Occidente”.




