Robot humanoide con inteligencia artificial durante una exposición tecnológica en China
Robot humanoide equipado con inteligencia artificial es exhibido durante una exposición tecnológica en China

Un estudio del Centro de IA, Seguridad y Tecnología de RAND Corporation, basado en 1.181 compañías, determinó que el 61 % de las firmas estadounidenses analizadas se dedica exclusivamente al software, frente al 26 % de las chinas, que orienta una mayor proporción de su industria de IA hacia aplicaciones físicas.

Mientras Silicon Valley concentra buena parte de sus capacidades en programas informáticos, las compañías chinas integran cada vez más la IA en robots, vehículos, drones, manufactura, transporte y energía, sobresaliendo en la robótica humanoide, donde aproximadamente el 12 % de las empresas chinas estudiadas participa en ese sector, frente a apenas el 2 % de las estadounidenses.

El avance asiático se apoya, además, en una extensa infraestructura manufacturera capaz de suministrar motores, baterías, sensores y otros componentes esenciales. Beijing declaró en 2025 la llamada “inteligencia incorporada” como prioridad nacional y posteriormente impulsó estándares para robots humanoides, fortaleciendo la integración entre algoritmos y producción industrial.

Modelos chinos ganan terreno por costos competitivos

La competencia también alcanza el mercado de los modelos generativos. Según datos analizados por RAND a partir de OpenRouter, los sistemas estadounidenses concentraban cerca del 90 % del tráfico registrado a finales de 2024; para abril de 2026, la distancia se había reducido hasta 49 % para modelos estadounidenses y 47 % para los chinos.

Detrás de ese avance aparecen sistemas abiertos como DeepSeekV3 y la familia Qwen, que han ganado utilización internacional combinando desempeño competitivo con menores costos.

Así, mientras EEUU conserva fortalezas en medicina, ciencia y ciberseguridad, China consolida una estrategia enfocada en trasladar la IA a fábricas y máquinas, convirtiendo su capacidad industrial en uno de los principales pilares de su competencia tecnológica con Washington.