
La esclavitud enriqueció ciudades, industrias y bancos a costa de millones de africanos, mientras el continente sufrió despoblación, familias separadas y daños que aún persisten, denunció el presidente de Ghana, John Dramani Mahama, ante la 81.ª Asamblea General de la ONU.
“Fueron perseguidos. Fueron capturados. Fueron víctimas de trata de personas. Se compraban, se vendían. Fueron explotados e intercambiados con fines de lucro”, afirmó Mahama.
La riqueza se quedó fuera de África
El mandatario señaló que el trabajo no remunerado de los africanos ayudó a levantar economías fuera del continente, mientras sus comunidades cargaron con las consecuencias de aquel sistema durante generaciones.
“Las ciudades, las industrias, la banca. Mientras tanto, el continente africano quedó despoblado. Familias desestructuradas, trastornos estructurales y traumas generacionales”, sostuvo.
África exige cambios, no caridad
Mahama aseguró que esa desigualdad continúa reflejándose en el comercio mundial, la deuda, el acceso al crédito y la extracción de materias primas africanas que generan valor y empleos en otros países.
Frente a ello, pidió cambiar esas estructuras y que África pueda procesar sus propios recursos y desarrollar industrias que creen puestos de trabajo dentro del continente.
“África no busca caridad. África busca una asociación equitativa”, afirmó el presidente ghanés, advirtiendo que el continente “no debe replicar la explotación de la era colonial”.




