
Benjamín Netanyahu hizo una defensa directa del Ejército israelí y de sus operaciones en Gaza durante su intervención ante la 81.ª Asamblea General de la ONU.
Presentó a sus soldados como “heroicos” y “valientes” y aseguró que llevan tres años combatiendo en una guerra de “siete frentes”.
Asimismo, atacó a quienes cuestionan la actuación de las fuerzas israelíes, acusando a sus críticos de difundir “mentiras” sobre Israel y sus soldados, “distorsionar los hechos” e “invertir los papeles de víctima y agresor”.
Netanyahu sostuvo que Israel ha intentado reducir las víctimas civiles, asegurando que sus fuerzas enviaron millones de mensajes de texto, realizaron llamadas telefónicas y distribuyeron folletos para advertir a la población que abandonara zonas de combate.
“Israel ha hecho más para prevenir bajas civiles en la guerra […] Hemos tomado innumerables medidas para proteger a la población civil. ¿Esto es genocidio? Por supuesto que no. Es lo opuesto al genocidio”, sostuvo Netanyahu.
Mientras, su ejército ha asesinado a más de 73.000 palestinos, en su mayoría mujeres y niños, según autoridades sanitarias del enclave,
Gaza continúa bajo una grave crisis humanitaria
La defensa de Netanyahu contrasta con una Franja de Gaza profundamente devastada. Naciones Unidas ha advertido que los civiles continúan expuestos a ataques, desplazamientos y enormes necesidades humanitarias; el 94 % de la población necesita asistencia de alojamiento, mientras miles de personas permanecen en estructuras dañadas o refugios precarios.
Además, el 91 % de los hogares enfrenta inseguridad moderada o alta en el acceso al agua, y las restricciones a la entrada de materiales y suministros siguen afectando los servicios básicos.
Netanyahu reivindicó a sus fuerzas desde la tribuna de Naciones Unidas, pero en Gaza persisten las consecuencias de casi tres años de agresión, destrucción, desplazamiento y una crisis humanitaria que continúa afectando a millones de palestinos.




