Imagen generada con IA / Referencia visual
Imagen generada con IA / Referencia visual

La jornada del Debate General de la Asamblea General de la ONU protagonizó una escena difícil de ignorar: Benjamin Netanyahu ingresó al podio para brindar su discurso mientras decenas de delegados comenzaron a abandonar el recinto, dejando al primer ministro israelí frente a numerosos asientos vacíos como parte de una protesta diplomática contra las operaciones militares de Israel en Gaza y otras acciones de su Gobierno.

La imagen terminó condensando uno de los principales problemas que Netanyahu enfrenta fuera de Israel: la creciente presión internacional por el asedio en Gaza, las operaciones militares en Cisjordania, Líbano, y el deterioro de las relaciones con varios gobiernos que durante años mantuvieron vínculos estrechos con Tel Aviv.

Pero el discurso de Netanyahu en Nueva York tenía otra dimensión. Israel celebrará elecciones parlamentarias el próximo 27 de octubre, y su continuidad política se juega dentro de casa.

Protestas dentro y fuera de Naciones Unidas

La protesta no quedó limitada al salón de la Asamblea General. En las calles de Nueva York también hubo manifestaciones contra Netanyahu y contra la ofensiva israelí en Gaza.

Decenas de personas fueron detenidas durante una protesta organizada por Jewish Voice for Peace en las inmediaciones de Naciones Unidas.

La tensión ocurre mientras Netanyahu enfrenta una batalla política decisiva dentro de Israel. Las elecciones parlamentarias del 27 de octubre de 2026 definirán la composición de una Knéset de 120 escaños y, con ello, las posibilidades del actual primer ministro de continuar al frente del Gobierno.

Para obtener una mayoría parlamentaria estable se necesitan 61 diputados, una cifra que ninguno de los principales bloques políticos tiene asegurada. Los sondeos publicados durante septiembre han mostrado un escenario fragmentado.

Encuestas de Channel 12, Channel 13 y la radiotelevisión pública Kan han situado tanto al bloque favorable a Netanyahu como a sus adversarios lejos de alcanzar por sí solos los 61 escaños. Ese escenario obliga a Netanyahu a reagrupar a las fuerzas de derecha que podrían sostener una nueva coalición.

Del aislamiento exterior al discurso electoral

Aquí aparece una de las claves políticas detrás de su intervención en Naciones Unidas. Netanyahu lleva años construyendo una parte importante de su discurso interno alrededor de la seguridad de Israel y de su capacidad para enfrentar amenazas externas.

De cara a las elecciones, vuelve a utilizar esa narrativa y su discurso ante la ONU encajó precisamente en esa lógica. Mientras diplomáticos abandonaban la sala, Netanyahu presentó a Israel como un país atacado y cuestionado injustamente por buena parte de la comunidad internacional.

Sin embargo, el abandono del recinto dejó una imagen difícil de borrar: por más que intente convertir el aislamiento en un argumento político, fuera de Israel sigue creciendo el rechazo a las acciones de su Gobierno en Gaza.