
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció la puesta en marcha de una agresiva iniciativa denominada Proyecto Meridian, un proyecto que fortalecerá la maquinaria bélica e identificará capacidades tecnológicas en futuras guerras.
“El Pentágono recurrió a Elon Musk, Palmer Luckey y Newt Gingrich para que ayudaran a identificar las armas, las tecnologías y las capacidades militares que Estados Unidos podría necesitar en futuras guerras”, según confirmó Hegseth.
Esta decisión evidencia la peligrosa conspiración entre el Complejo Militar-Industrial y las empresas tecnológicas influyentes en la Casa Blanca.
Asimismo, la designación de estos magnates ratifica la progresiva privatización de la doctrina bélica promovida por el régimen de Donald Trump.
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“El Proyecto Meridian examinará los campos de batalla y las capacidades militares del futuro, y sus conclusiones se presentarán en un plazo de 120 días”, detalló la comunicación oficial del Departamento de Defensa.
Analistas internacionales también advirtieron que la iniciativa encubre claras maniobras de favoritismo corporativo y lucrativos intereses financieros. Por consiguiente, la asignación directa de planes estratégicos beneficia abiertamente a los grandes monopolios privados.
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Actualmente, SpaceX, de Musk, y Anduril, de Luckey, tienen una amplia cartera de negocios con el Pentágono, incluidos contratos de defensa multimillonarios, confirman medios estadounidenses.
El proyecto tiene como propósito “descubrir, desarrollar y desplegar armas y sistemas que las futuras tropas estadounidenses puedan necesitar en campos de batalla que abarcan, desde las profundidades de la Tierra hasta más allá de la Luna”, afirmó Hegseth.




