
China profundiza su apuesta por la ciencia y la tecnología con un incremento sostenido de los recursos destinados a la investigación y el desarrollo. El país destinó 3,92 billones de yuanes, equivalentes a unos 584.800 millones de dólares, a estas áreas, una cifra que representó el 2,8 % de su PIB.
De acuerdo con el ministro de Ciencia y Tecnología, Yin Hejun, este nivel de inversión permitió que China superara por primera vez la media registrada por los 38 países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Durante los últimos cinco años, China ha registrado avances en diferentes áreas estratégicas. Las solicitudes de patentes internacionales y los artículos publicados en revistas internacionales de alto nivel han ocupado el primer lugar mundial durante varios años consecutivos, mientras que también se han producido avances en chips y modelos de código abierto a gran escala.
La expansión tecnológica también alcanza sectores considerados claves para la transformación industrial. Los vehículos de nueva energía y la robótica mantienen un fuerte crecimiento, mientras que los medicamentos innovadores y las nuevas variedades de cultivos figuran entre los desarrollos científicos señalados por Beijing por su impacto directo en la población.
La estrategia para los próximos años contempla profundizar la investigación básica y promover la llamada innovación “de 0 a 1”, con el objetivo de explorar campos todavía poco desarrollados.
China también pretende impulsar avances en toda la cadena de los circuitos integrados, las máquinas-herramienta industriales y los instrumentos de alta gama.
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A esta agenda se suman áreas como la inteligencia artificial, la tecnología cuántica, la biotecnología y las interfaces cerebro-ordenador. El Gobierno chino también busca otorgar un papel más importante a las empresas en la innovación tecnológica e industrial, mientras fortalece la coordinación entre educación, ciencia, tecnología y formación de talento.
Al mismo tiempo, Beijing afirma que reforzará la investigación básica y mantendrá una política de tolerancia cero frente a la mala conducta académica, incluida la compra y venta de artículos científicos.




