
Ali Akbar Velayati, alto asesor del liderazgo iraní, arremetió contra el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, por su doble discurso en Grecia. Sostuvo que Washington utiliza criterios a conveniencia al valorar la resistencia de las naciones.
“Alabar la resistencia cuando sirve a ‘los propios’ y denigrarla cuando proviene de ‘los otros’ no es civilización”, escribió Velayati.
La reacción surgió después de que Rubio mencionara en Atenas la determinación de los antiguos griegos frente a la invasión persa del 480 a. C. y, en el mismo discurso, cuestionara la visión iraní del martirio. El secretario de Estado utilizó referencias históricas para defender los valores que, a su juicio, sustentan a Occidente.
Estados Unidos no tiene moral
Velayati afirmó que el desacuerdo de Washington va más allá del sistema político iraní y está relacionado con la independencia del país. Además, mencionó Hiroshima, Vietnam, Irak y Afganistán para rechazar lo que calificó como intentos estadounidenses de impartir “lecciones morales”.
“Quienes provocaron las catástrofes de Hiroshima, Vietnam, Irak y Afganistán no tienen derecho a dar lecciones morales a otros”, señaló.
Previo a ese contexto, el general de división Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional (SNSC) de Irán, declaró:»Cuando vayan a Atenas tras la derrota y humillación ante Irán para moldear una narrativa de una guerra civilizacional, sería mejor que leyeran otra parte importante de la historia: donde el emperador romano se arrodilló ante Shapur I del Imperio sasánida»,
La controversia también provocó respuestas de otras autoridades iraníes. El presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, recurrió a episodios de la historia persa y romana para advertir que quienes pretendan dominar civilizaciones antiguas terminarán derrotados.
La disputa retórica ocurre después del discurso pronunciado por Rubio en Atenas, donde vinculó la política exterior estadounidense con conceptos como soberanía, poder nacional y defensa de la civilización occidental. Las declaraciones generaron críticas en Teherán, cuyos funcionarios acusaron al diplomático estadounidense de presentar una lectura selectiva de la historia.




