Inflación en Estados Unidos representada con dólares y un gráfico financiero ante el aumento de los precios.
Imagen ilustrativa sobre la inflación en Estados Unidos, con billetes de dólares y un gráfico financiero que representa las fluctuaciones del mercado.

La inflación en Estados Unidos volvió a acelerarse en septiembre y alcanzó el 3,7 % interanual, impulsada por el encarecimiento de los combustibles y otros bienes esenciales.

Según un informe publicado este miércoles por la Oficina de Estadísticas Laborales, la gasolina registró un aumento del 34,2 % respecto al año anterior, mientras los precios de la energía subieron un 20,4 %, en medio de las repercusiones económicas de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y las tensiones internacionales.

“El informe del IPC fue claramente elevado y no hay muchas maneras de suavizarlo”, advirtió Adam Crisafulli, analista de Wall Street y director de Vital Knowledge.

El incremento de los precios también afecta directamente al transporte y al consumo de los hogares estadounidenses. La gasolina alcanzó un promedio nacional de 4,33 dólares por galón, frente a los 2,98 dólares registrados antes del inicio de la guerra contra Irán, mientras el diésel llegó a 6,29 dólares.

El encarecimiento de este último combustible aumenta los costos de distribución de mercancías y amenaza con trasladar nuevas alzas a productos de consumo cotidiano, incluidos los alimentos.

“Los precios de la energía, al mantenerse tan elevados durante tanto tiempo, están empezando a extender sus efectos al conjunto de la economía”, señaló Crisafulli.

Los datos oficiales también reflejan que las presiones inflacionarias se extienden más allá del sector energético. Las tarifas aéreas aumentaron un 22,4 % interanual, mientras los costos de vivienda y los vehículos usados contribuyeron al repunte de la inflación subyacente, que llegó al 2,6 %.

El repunte inflacionario coloca además a la Reserva Federal ante la posibilidad de elevar nuevamente las tasas de interés, una medida que podría encarecer los créditos para familias y empresas.

Mientras Washington afronta las consecuencias económicas de las tensiones internacionales y el incremento del precio del petróleo, los consumidores estadounidenses continúan soportando una mayor carga financiera, con una inflación que permanece por encima del objetivo del 2 % establecido por el banco central.