
El estado brasileño de Amazonas enfrenta una nueva emergencia ambiental tras registrar 540 focos de incendio en apenas 48 horas, una cifra que supera la mitad de los 874 detectados durante los 31 días de octubre de 2025.
Según los datos del panel Queimadas del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), divulgados por la Agencia Brasil el 12 de octubre de 2026, este incremento evidencia la magnitud de los siniestros y la creciente presión sobre uno de los ecosistemas más importantes del planeta.
La propagación de las llamas no solo amenaza la cobertura forestal y la biodiversidad, sino que también agrava la contaminación atmosférica debido al humo.
En Manaos, capital del estado, el deterioro de la calidad del aire encendió las alertas por los riesgos para la salud de la población, en medio de una situación que podría complicarse por las condiciones climáticas previstas para los próximos meses.
Ante la gravedad la Defensa Civil de Manaos emitió una alerta sanitaria por la contaminación causada por el humo. Asimismo, las autoridades reconocieron, mediante un procedimiento sumario, el estado de emergencia en 36 municipios de Amazonas.
Incendios bajo sospecha humana
En este contexto, las previsiones sobre el fenómeno de El Niño para 2026-2027 aumentan la preocupación por el comportamiento del clima en la región amazónica. Los pronósticos de organismos meteorológicos brasileños advierten sobre la posibilidad de lluvias inferiores a lo habitual en amplias zonas del norte de Brasil y temperaturas por encima del promedio.
Sin embargo, aunque El Niño puede generar condiciones favorables para que el fuego se extienda, no constituye por sí solo una explicación del origen de todos los siniestros.
El ministro brasileño de Medio Ambiente y Cambio Climático, João Paulo Capobianco, atribuyó los focos registrados en Amazonas a posibles acciones humanas intencionales, presuntamente destinadas a degradar los bosques y preparar terrenos para futuras deforestaciones.
La combinación de condiciones climáticas adversas y posibles quemas provocadas representa una amenaza para la biodiversidad, la cobertura vegetal y la capacidad de la Amazonía para regular el clima




