
El presidente de Bielorrusia, Alexánder Lukashenko, reafirmó que su país mantiene una política exterior firme y soberana, dejando claro que cualquier canal de diálogo con Estados Unidos no implica un distanciamiento de Rusia ni de China, considerados aliados clave para Minsk en el escenario internacional.
“Rusia y China son desde hace mucho no solamente nuestros socios, sino nuestros amigos, y cuando […] impusieron sanciones contra nosotros, China y Rusia nos abrieron la puerta y, gracias a eso, de hecho, nos salvaron. ¿Por qué debería yo hoy […] aplicar alguna política en su contra?”, expresó Lukashenko en una entrevista.
El mandatario subrayó que Bielorrusia mantiene compromisos sólidos con Moscú, incluyendo acuerdos de integración profunda que se respetan plenamente, al tiempo que recordó que estas relaciones han sido determinantes para sostener la estabilidad del país frente a las sanciones impulsadas por Occidente.
En ese contexto, el jefe de Estado advirtió que no existe ingenuidad en su gobierno respecto a las intenciones de Washington, señalando que cualquier acercamiento debe entenderse bajo una lógica pragmática y en defensa de los intereses nacionales.
“Me masticarán y escupirán con mucho gusto. […] Pero incluso en una situación así […] debo actuar partiendo de los intereses del pueblo, y no de mis propios intereses”, afirmó, dejando clara su postura frente a la presión externa.
Lukashenko también destacó que Bielorrusia opera como una economía abierta que busca oportunidades en múltiples regiones del mundo, incluyendo Asia, África y Europa, en línea con una estrategia que prioriza el desarrollo y la estabilidad.
Finalmente, el presidente enfatizó que el objetivo de su política no es la mera supervivencia, sino garantizar condiciones dignas de crecimiento para su población, consolidando una línea de acción basada en la soberanía, la cooperación estratégica y la defensa de sus intereses nacionales.
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