
Una nueva tecnología desarrollada en Cuba demostró que el crudo de alta densidad puede procesarse con soluciones propias. Para ello, el país adaptó instalaciones que antes refinaban petróleo importado previo al bloqueo de EE.UU.
El Gobierno cubano avanza en un plan integral de recuperación energética con baterías acumuladoras, parques fotovoltaicos con almacenamiento, un parque eólico y mejoras en centrales térmicas.
Asimismo, se instalan paneles solares en policlínicos, funerarias, hogares de ancianos y otros centros sociales estratégicos.
La isla caribeña ha reportado una mejora reciente en su sistema eléctrico gracias al respaldo de países aliados y al arribo de 100.000 toneladas de crudo ruso al puerto de Matanzas, pese al bloqueo impuesto por EEUU.
Además del combustible importado, la isla caribeña desarrolla soluciones propias para reducir su dependencia externa.
Las autoridades destacaron que este suministro ya impacta de forma positiva en la generación de energía a nivel nacional.
En los últimos días, medios estatales informaron la incorporación de cientos de megawatts al Sistema Eléctrico Nacional, reflejando un escenario más favorable tras meses de tensiones.
El combustible recibido permitió aumentar la producción y ofrecer mayor estabilidad en distintas regiones del país.
El canciller Bruno Rodríguez afirmó que esta mejoría confirma los efectos del cerco energético impuesto por Estados Unidos sobre la isla.
“Es una muestra del impacto real que tiene el bloqueo sobre nuestro pueblo”, señaló en recientes declaraciones.
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Por su parte, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, explicó que el petróleo ruso también facilitó la obtención de recursos esenciales como gasolina, diésel y gas licuado, productos claves para sostener la economía y los servicios básicos.




