Canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, durante su discurso en la Asamblea General de la ONU. Septiembre, 2026
Canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, durante su discurso en la Asamblea General de la ONU. Septiembre, 2026

Cuba denunció ante la 81.ª Asamblea General de la ONU el endurecimiento del bloqueo de Estados Unidos y las presiones de Washington para aislar a la nación caribeña, al tiempo que advirtió sobre la persistencia de la amenaza del uso de la fuerza.

“El impacto de un cerco tan férreo y despiadado tiene rostro humano: la guerra económica se dirige contra el pueblo, cae sobre la población cubana en su conjunto, cobra vidas, provoca dolor individual y colectivo, genera angustias”, increpó Rodríguez.

El canciller sostuvo que no se trata de un “daño colateral”, sino de una política dirigida a provocar carencias y deteriorar las condiciones de vida de las familias.

Cuba denuncia presiones sobre otros países

Rodríguez afirmó que más de 7.000 contenedores de ayuda humanitaria hacia la isla, han quedado detenidos en distintos puertos, incluidos cargamentos de alimentos, medicamentos y equipos médicos.

Denunció obstáculos al comercio, el turismo, el acceso a financiamiento y las inversiones, además de presiones sobre gobiernos que reciben servicios médicos cubanos.

Washington busca cerrar a la isla “cada válvula, salida o fórmula de supervivencia”, acusó Rodríguez

“Cuba no es una amenaza. El bloqueo, sí”, afirmó el canciller cubano desde la tribuna de Naciones Unidas. y cuestionó que Washington presente a la isla como un peligro para su seguridad e hizo referencia a que el propio presidente estadounidense afirmó días antes que su gobierno ejerce sobre Cuba una presión sin precedentes.

Rodríguez rechazó la Doctrina Monroe y “todo intento de militarización, intervención o dominación imperialista” en una región proclamada zona de paz.

De igual manera, condenó las medidas coercitivas unilaterales y advirtió sobre un escenario internacional donde, los países más poderosos buscan imponer su voluntad mediante la intimidación y la coerción.

“La ley de la selva no puede ser el futuro de la humanidad”, manifestó Rodríguez y aseguró que Cuba continúa dispuesta a dialogar con Estados Unidos para resolver sus diferencias sobre la base del respeto, la igualdad soberana y el derecho internacional, sin injerencias ni condiciones previas.

También llamó a recuperar el papel de Naciones Unidas antes de que la organización termine convertida en “un sueño irrealizado de grandes promesas”.

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