
El brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) ha dejado ya 4.018 personas fallecidas entre 8.300 casos confirmados, según las últimas cifras divulgadas por el Ministerio de Salud.
El avance del virus ha convertido esta emergencia en el brote de crecimiento más rápido registrado, mientras las autoridades intentan contener su expansión.
La crisis también alcanzó a organizaciones internacionales. Un cooperante de Médicos Sin Fronteras (MSF) contrajo ébola mientras trabajaba en el país y fue trasladado a Países Bajos en un vuelo médico especial. Posteriormente ingresó en una unidad de aislamiento de alto nivel del Centro Médico de la Universidad de Leiden.

«El coste humano de esta crisis no tiene precedentes en la República Democrática del Congo, donde las comunidades se enfrentan al mayor brote de ébola jamás registrado en el país», declaró MSF.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido sobre la rápida expansión geográfica del virus hacia nuevas zonas sanitarias, aumentando la presión sobre unos recursos ya limitados.

Aunque los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África señalaron que los casos confirmados están disminuyendo, también advirtieron que esta reducción podría estar relacionada con la inseguridad y las dificultades para obtener cooperación comunitaria en algunos focos.
Así, mientras las autoridades buscan reducir los contagios, la emergencia se desarrolla en varios frentes simultáneos: miles de muertos, trabajadores expuestos al virus, inseguridad y resistencia de algunas comunidades.




