
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio advirtió que cualquier intento de cambiar la situación actual en Taiwán podría generar tensiones y perjudicar tanto a China como a Washington, tras las conversaciones entre Donald Trump y Xi Jinping en Beijing.
“Cualquier cambio forzado en el ‘statu quo’ y en la situación actual sería perjudicial para ambos países”, admitió Rubio.
El funcionario estadounidense dijo que “Siempre dejamos clara nuestra postura (sobre Taiwán) y pasamos a otros temas. Sabemos cuál es su posición y creo que ellos saben cuál es la nuestra”.
En ese sentido, aseguró que la política de Washington hacia Taiwán “no ha cambiado” y señaló que la venta de armas estadounidenses a la isla no ocupó un lugar prioritario durante las reuniones en Beijing.
Por su parte, el presidente chino Xi Jinping aseguró que la cuestión taiwanesa representa un asunto clave para la estabilidad regional y para el futuro de los vínculos entre Beijing y Washington.
“Si no se gestiona bien, surgirán fricciones e incluso conflictos entre ambos países, lo que empujará las relaciones entre China y Estados Unidos a una situación muy peligrosa”.
El líder chino reiteró que “la independencia de Taiwán y la paz son incompatibles”, reafirmando la postura histórica de Pekín sobre el principio de una sola China.
“Mantener la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán es el mayor denominador común entre China y Estados Unidos”, reiteró Xi.
Washington mantiene relaciones informales y cooperación militar con Taipéi desde 1979. Estados Unidos ha respaldado políticamente a Taiwán mediante venta de armamento, apoyo estratégico y estrechos vínculos económicos.




