
Alrededor de 645 millones de personas, equivalentes al 7,8 % de la población mundial, siguieron sin poder acceder a una alimentación suficiente en 2025, revela un conjunto de estudios emitidos por agencias de las Naciones Unidas.
Mientras América Latina y el Caribe muestran avances sostenidos al reducir la incidencia del hambre al 4,8 %, equivalente a 32 millones de personas, la realidad en otras regiones sigue siendo devastadora.
África concentra 309 millones de personas hambrientas, casi la mitad del total mundial, seguida por Asia con 292 millones. Estas cifras reflejan una profunda desigualdad global.
El panorama resulta aún más alarmante al analizar la inseguridad alimentaria. Durante 2025, 2.100 millones de personas, el 25,8 % de la población mundial, no tuvieron acceso regular a alimentos suficientes, seguros y nutritivos.
Las agencias de Naciones Unidas advierten que la crisis climática, los conflictos armados, entre ellos la guerra en Ucrania, y las tensiones geopolíticas en el estrecho de Ormuz continúan deteriorando la seguridad alimentaria mundial.
Si la tendencia no cambia de forma acelerada, más de 500 millones de personas seguirán padeciendo hambre en 2030, de las cuales el 56 % vivirá en África, una realidad que pone en evidencia el fracaso colectivo para garantizar el derecho humano a la alimentación.
El informe fue preparado la FAO, el FIDA, el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF, cuyos datos evidencian que el planeta permanece lejos de cumplir el compromiso de erradicar el hambre antes de 2030.




