
Estados Unidos ha comenzado a reducir su presencia militar y diplomática en Oriente Medio ante las advertencias de sus propios servicios de inteligencia sobre posibles operaciones iraníes contra instalaciones estadounidenses en la región. La decisión pone de manifiesto la preocupación de Washington por la capacidad de respuesta de Teherán, en momentos en que Donald Trump contempla nuevos ataques contra la República Islámica.
El director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Jay Clayton, alertó al secretario de Estado, Marco Rubio, mediante un memorando, sobre el alcance de las presuntas operaciones iraníes en la región.
“Los esfuerzos iraníes para ejecutar operaciones letales contra ciudadanos estadounidenses han alcanzado fases avanzadas tanto en Oriente Medio como en otros países”, advirtió Clayton.
El informe no identifica objetivos concretos ni establece cuándo podrían producirse los supuestos ataques. Sin embargo, Washington ya ordenó la salida de personal diplomático no esencial y sus familiares de Arabia Saudita, mientras otras embajadas estadounidenses funcionan con restricciones de seguridad.
Washington reduce su presencia militar ante respuesta de Irán
La preocupación también alcanza al Pentágono. Funcionarios estadounidenses confirmaron a CBS News que las Fuerzas Armadas han comenzado a disminuir discretamente sus efectivos en distintas instalaciones de Oriente Medio ante los riesgos identificados por sus servicios de inteligencia.
Estas medidas se producen mientras Trump mantiene abierta la posibilidad de lanzar nuevas operaciones militares contra Irán. Durante un acto político en Florida, el mandatario volvió a plantear el uso de la fuerza si Teherán no alcanza un acuerdo con Washington.
“Podríamos hacer otra pequeña Furia Épica, o llegarán a un acuerdo”, afirmó Trump, en referencia a la operación militar estadounidense iniciada en febrero.
Sin embargo, Irán ha dejado claro que, ante cualquier ataque contra su nación, la respuesta será contundente y devastadora.
La reducción de efectivos y las medidas de protección diplomática muestran que Washington considera seriamente la capacidad iraní de responder a una nueva ofensiva. Aunque Estados Unidos mantiene sus amenazas militares, sus propias evaluaciones de inteligencia reconocen que una nueva escalada también podría poner en riesgo a su personal y sus instalaciones en Oriente Medio.




