Xi Jinping y Ursula von der Leyen en una composición sobre la competencia entre China y Europa en la industria de los semiconductores.
Xi Jinping, presidente de China, y Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea

China sigue ganando espacio en una de las industrias más disputadas del mundo. Sus avances en la fabricación de semiconductores ponen en jaque a Europa, que intenta defender su posición tecnológica en medio de una competencia comercial cada vez más exigente.

La fabricante china ChangXin Memory Technologies (CXMT) anunció progresos en el desarrollo de una nueva tecnología de chips de memoria, diseñada para aumentar la capacidad de almacenamiento y mejorar la eficiencia de producción. De concretarse a escala industrial, esta innovación permitiría a China competir con mayor fuerza en un mercado dominado durante décadas por grandes fabricantes extranjeros.

El avance llega en un momento complicado para las empresas tecnológicas europeas. ASML Holding registró una caída bursátil del 1,8 %, mientras ASM International retrocedió un 2,3 %, según los datos recogidos en el reporte.

Aunque estas pérdidas también responden a la incertidumbre sobre las inversiones en inteligencia artificial, muestran la sensibilidad del sector ante los cambios que atraviesa el mercado mundial.

China gana terreno en la industria de chips

La competencia por los semiconductores tiene un peso que supera las ganancias empresariales. Los chips son fundamentales para la inteligencia artificial, las telecomunicaciones y buena parte de la industria moderna. Por eso, ampliar su capacidad de fabricación también significa reducir la dependencia de proveedores extranjeros y ganar autonomía tecnológica.

China lleva años trabajando en ese objetivo, en medio de restricciones comerciales y controles a la exportación de tecnologías avanzadas. El desarrollo de CXMT representa un nuevo paso en ese proceso, aunque el país todavía enfrenta desafíos para competir en los segmentos más sofisticados de la industria.

Europa, por su parte, conserva una posición importante en la fabricación de maquinaria especializada para producir semiconductores, especialmente a través de empresas como ASML. Sin embargo, la expansión de la industria china introduce nuevos competidores y obliga a los fabricantes europeos a defender sus mercados en condiciones cada vez más exigentes.

A esta disputa se suman las dudas sobre la rentabilidad de las inversiones en inteligencia artificial. Hock Tan, director ejecutivo de Broadcom, comparó a los inversores del sector con jugadores de casino, en referencia a las expectativas financieras que rodean a esta tecnología.

Tickmill Group también advirtió que, aunque los inversores mantienen su interés en financiar infraestructuras de inteligencia artificial, obtener beneficios atractivos resulta cada vez más difícil.