
El huracán Isaías dejó al menos cuatro muertos y graves daños en el sureste de Estados Unidos, donde casi 396 mil usuarios de Florida y Alabama seguían sin electricidad hasta el domingo 11 de octubre.
El fenómeno tocó tierra la noche del viernes cerca de Destin, Florida, como categoría 2, con vientos sostenidos de 165 kilómetros por hora. Aunque perdió intensidad al avanzar sobre tierra, sus remanentes mantuvieron el peligro de inundaciones.
Florida y Alabama concentran las víctimas y los apagones
En el condado de Escambia, Florida, el jefe policial, Chip Simmons, informó que una mujer murió cuando un árbol cayó sobre su vivienda y un hombre falleció por inhalar monóxido de carbono de un generador encendido en su garaje.
En Alabama, las otras dos víctimas murieron por la caída de un árbol sobre una casa en Birmingham y un accidente vehicular con un árbol derribado en Barbour.
Los vientos arrancaron techos, volcaron camiones y dañaron gasolineras, mientras numerosos árboles y cables quedaron tendidos en las calles, según reportes locales.
Persisten las alertas por inundaciones y las interrupciones energéticas
“Isaías se ha debilitado muy rápidamente sobre Alabama y ha pasado a ser un ciclón postropical”, informó el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC).
La degradación, anunciada el sábado, ocurrió después de su impacto en la costa del Golfo de México. Sin embargo, el organismo advirtió que el sistema todavía podía descargar lluvias intensas sobre el noroeste de Florida, el sur de Alabama y Georgia.
Por su parte, el Servicio Meteorológico Nacional alertó sobre inundaciones repentinas, ráfagas peligrosas y nuevos cortes eléctricos.
Para este lunes se pronosticaban lluvias fuertes en Georgia y las Carolinas, mientras persistían el oleaje peligroso y las corrientes en las costas del Golfo y del Atlántico sureste. El NHC anticipó una disipación gradual al cruzar los valles de Tennessee y Ohio.
Ante la emergencia, el Departamento de Energía estadounidense permitió intercambios de crudo de la reserva estratégica para enfrentar las interrupciones del suministro. Hasta ahora, permanecen suspendidos cerca de dos tercios de la producción petrolera del Golfo y más de la mitad de su producción de gas.




