ONU y OMM alertan sobre sequías, inundaciones y olas de calor más severas
ONU y OMM alertan sobre sequías, inundaciones y olas de calor más severas

El Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF) encendió las alarmas al advertir que el planeta podría enfrentar el episodio de El Niño más intenso jamás observado. Los nuevos modelos muestran un fortalecimiento acelerado del fenómeno en el Pacífico ecuatorial, una región clave para la regulación del clima global.

Las proyecciones elaboradas por el organismo europeo contemplan múltiples escenarios en los que la temperatura superficial del océano aumenta de manera extraordinaria. Para ello, los expertos utilizan indicadores que incorporan el impacto del calentamiento global, con el objetivo de medir con mayor precisión la magnitud real del evento climático.

Según explicó el meteorólogo Ben Noll, de The Washington Post, la actualización publicada por el ECMWF en junio refleja una tendencia aún más extrema de lo previsto. De acuerdo con sus declaraciones, la mayoría de los escenarios superan los 3 °C de anomalía térmica, mientras que algunos incluso rebasan los 4 °C, niveles asociados a un fenómeno sin precedentes en los registros modernos.

“La actualización de junio del ECMWF ha mostrado una tendencia aún más fuerte para el Niño de este año. Casi todos los escenarios superan ahora los +3 °C, y un grupo de ellos de alta gama exceden los +4 °C. Este panorama representa el Niño más fuerte jamás registrado”, afirmó Ben Noll.

Las advertencias coinciden con previsiones anteriores que apuntaban a un episodio intenso entre junio y noviembre de 2026.

La Organización Meteorológica Mundial estimó probabilidades de entre el 80 % y el 90 % para el desarrollo del fenómeno, mientras que su secretaria general, Celeste Saulo, alertó que podría agravar sequías prolongadas, precipitaciones extremas y episodios de calor excepcional en distintas regiones del planeta.

“Será potencialmente fuerte”, advirtió Celeste Saulo. Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, calificó la situación como una “alerta climática urgente”. Los especialistas observan con preocupación la posible formación de este super-Niño, que evoca el devastador evento de 1877, asociado a crisis climáticas y una elevada mortalidad a escala global.