
Bolivia enfrenta una inusual emergencia climática por intensas nevadas y temperaturas extremas que mantienen en alerta a varias regiones del país.
Seis de los nueve departamentos ya reportan más de 20 mil familias damnificadas, mientras cerca de 1.500 animales han muerto por las bajas temperaturas.
El Viceministerio de Defensa Civil informó además que 82.728 familias registraron algún tipo de afectación por el evento climático. Potosí y Oruro se encuentran entre las zonas más golpeadas, aunque el intenso frío también alcanzó a La Paz, Chuquisaca, Cochabamba y Tarija.
Uno de los casos más graves se registra en Cocapata, Cochabamba, donde 1.172 familias resultaron afectadas. Las autoridades locales declararon el estado de desastre y emergencia y solicitaron ayuda urgente, especialmente forraje y avena para alimentar al ganado que permanece expuesto al frío.
La nieve también bloqueó los caminos hacia varias comunidades, entre ellas Calientes, Abuelas, Kala Cruz, La Calaca y Kutini. Aunque el municipio dispone de maquinaria para despejar las vías, los trabajos enfrentan una seria dificultad: la falta de diésel.
La emergencia también alteró las actividades educativas. Seis unidades educativas suspendieron las clases presenciales y adoptaron la modalidad virtual, mientras algunas comunidades permanecen aisladas y sin energía eléctrica.
Ante la muerte de cientos de animales, las autoridades también pusieron en marcha una campaña de vitaminización para el ganado que logró sobrevivir a las condiciones extremas.
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El director de la carrera de Física de la Universidad Mayor de San Andrés, Luis Blacutt, explicó que las intensas nevadas están relacionadas con el ingreso de un frente de aire muy frío al sur del continente, fenómeno que, según su explicación, estaría vinculado al Súper Niño.




