Centroamérica enfrentará pérdidas agrícolas, mientras Sudamérica sufrirá lluvias extremas y desastres climáticos
Centroamérica enfrentará pérdidas agrícolas, mientras Sudamérica sufrirá lluvias extremas y desastres climáticos

El planeta podría afrontar durante el segundo semestre de 2026 los efectos de un fenómeno de El Niño fortalecido, conocido como “Superniño”, que tendría consecuencias severas en gran parte de América Latina.

Organismos internacionales y autoridades climáticas alertan que el evento alterará los patrones meteorológicos globales, incrementando la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos en distintas regiones del continente.

Según un análisis divulgado por Bloomberg, Centroamérica figura entre las zonas más vulnerables. Países del llamado Corredor Seco, entre ellos Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, enfrentarán una significativa reducción de las precipitaciones, acompañada de temperaturas elevadas y una caída de la producción agrícola, lo que podría comprometer la seguridad alimentaria de millones de personas.

Entretanto, las consecuencias en Sudamérica serán diversas y dependerán de cada región. Las costas de Ecuador y Perú podrían registrar lluvias torrenciales e inundaciones, mientras que la Amazonía y amplias áreas del norte de Brasil, Colombia y Venezuela estarían expuestas a sequías prolongadas, incendios forestales y episodios de calor extremo que pondrían bajo presión los ecosistemas y las fuentes hídricas.

Por otra parte, el sur de Brasil, así como el norte y noreste de Argentina, Uruguay y Paraguay, se preparan para un escenario opuesto, marcado por precipitaciones por encima de lo habitual.

Fenómeno podría establecerse entre junio y agosto

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) señaló a inicios de junio que las temperaturas inusualmente cálidas observadas en el Pacífico tropical están favoreciendo el desarrollo de condiciones típicas de El Niño.

El organismo estima una probabilidad del 80 % de que el fenómeno se establezca entre junio y agosto de 2026, mientras que las posibilidades de que permanezca activo hasta noviembre rondan o superan el 90 %.

“El mundo debe tratar este evento como lo que es, una alerta climática urgente”, advirtió el secretario general de la ONU António Guterres.

La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, alertó sobre un episodio “potencialmente fuerte” que podría intensificar las sequías, agravar las lluvias extremas y potenciar las olas de calor en tierra y océanos.

La funcionaria añadió que los sistemas de monitoreo, los pronósticos estacionales y las alertas tempranas serán determinantes para ayudar a gobiernos y comunidades a reducir los impactos humanos y económicos del fenómeno.