
Emmanuel Macron enfrenta una crisis que desborda las calles y alcanza a su propio entorno político. Las protestas en Francia, iniciadas por estudiantes que exigían mejores condiciones educativas, se han convertido en una movilización más amplia contra el deterioro de los servicios públicos y el costo de vida.
Con escaso margen presupuestario y un Parlamento fragmentado, Macron tiene cada vez menos herramientas para responder al malestar.
“El final de este mandato es una lenta agonía”, escribió en X, Loïc Kervran, exdiputado del campo macronista.
La crítica refleja una fractura dentro del espacio que sostuvo al mandatario. Antiguos aliados vinculan el bloqueo político con su decisión de disolver la Asamblea Nacional en 2024. Otros ya plantean una salida anticipada, el exdiputado Jean-Baptiste Moreau aseguró haber recomendado a Macron preparar una retirada ordenada para romper la parálisis.
La respuesta inmediata del Ejecutivo se concentra en recuperar el control de las calles. Este lunes, el primer ministro Sébastien Lecornu pidió a algunas autoridades locales establecer toques de queda parciales, sin descartar el estado de emergencia.
Macron rechazó la dimisión del ministro del Interior, Laurent Nuñez, y le exigió explicaciones por los fallos de inteligencia y previsión.
De las aulas a una protesta contra el Gobierno

El conflicto comenzó en septiembre en el instituto Saint-Exupéry, en las afueras de París, donde alumnos y profesores reclamaban más personal. Aunque el centro obtuvo refuerzos, la protesta se extendió a otros establecimientos.
Las exigencias incluían contratar docentes, renovar instalaciones, aumentar las becas y mejorar las residencias estudiantiles. Después confluyeron docentes, funcionarios, agricultores y participantes de los chalecos amarillos, ampliando la presión sobre el Gobierno.
El alcance de las detenciones añade otro frente a la crisis. Cadena SER informó el 16 de octubre de casi 8.000 arrestados durante la movilización estudiantil, unos 6.800 de ellos menores de edad.
Por separado, Interior comunicó alrededor de 2.400 detenciones durante los disturbios del sábado 17. Los balances corresponden a períodos distintos y no constituyen un recuento oficial consolidado de personas únicas.
La Comisión Nacional Consultiva de Derechos Humanos de Francia expresó su preocupación por el uso desproporcionado de la fuerza. Las denuncias incluyen lesiones graves y presuntos malos tratos durante los arrestos, poniendo bajo escrutinio la respuesta de un Gobierno que enfrenta las demandas de sus jóvenes con operativos policiales y miles de detenciones.




