
Las protestas estudiantiles que comenzaron semanas atrás en Francia mantienen la presión sobre el Gobierno francés por las deficiencias de la educación pública y la escasez de docentes.
Sin embargo, las movilizaciones también han derivado en enfrentamientos con la Policía antidisturbios. Durante uno de estos choques, el alcalde de Saint-Denis, Bally Bagayoko, intervino para intentar frenar la confrontación entre los agentes y los jóvenes.
“He sido testigo del uso totalmente desproporcionado de la fuerza contra jóvenes que simplemente quieren ser escuchados”, afirmó Bagayoko al cuestionar la actuación policial.
La tensión ha dejado al menos 215 estudiantes heridos y más de 6.500 detenidos desde el 28 de septiembre, según balances oficiales.
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Ante este escenario, Rusia acusó a las fuerzas de seguridad francesas de ejercer una violencia desmedida contra niños y estudiantes. La portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, también cuestionó el silencio del Gobierno de Emmanuel Macron y de las autoridades europeas frente a los hechos.
“¿Dónde está Kaja Kallas? ¿Dónde están todos? Quiero oír al menos una vez, una declaración que se acerque a ser real, sobre cómo no se puede tratar así a personas pacíficas, desarmadas», cuestionó Zajárova.
Protestas se extienden por Francia
Las movilizaciones se han extendido por decenas de ciudades, desde Caen hasta Marsella. El descontento responde, principalmente, a las precarias condiciones de los centros educativos.
Por ello, los estudiantes exigen mejoras en la infraestructura, aulas menos saturadas y la contratación de más profesores y personal educativo.
A estos reclamos se suma el rechazo de algunos estudiantes a las plataformas estatales de admisión universitaria, que consideran mecanismos de selección injustos.




