
Ucrania busca desestabilizar los mercados internacionales de energía y alimentos mediante ataques contra civiles, denunció la portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova.
Según declaró en rueda de prensa, las fuerzas ucranianas ejecutaron más de 250 ataques desde enero en los mares Negro y de Azov, principalmente durante el verano.
Las embarcaciones transportaban petróleo, cereales y otras mercancías de uso no militar, aseguró la funcionaria.
Su pronunciamiento respondió a una consulta sobre el ataque del 6 de octubre contra el petrolero Aframax Rio, que navegaba hacia la India.
“El caso que usted menciona es solo un episodio dentro de una serie de ataques terroristas de las Fuerzas Armadas de Ucrania contra buques mercantes civiles, con los que, según parece, buscan compensar los fracasos de los combatientes ucranianos en el frente”, manifestó Zajárova.
Entre los antecedentes señalados figuran los ataques de finales de noviembre pasado contra los petroleros Kairos y Virat, de bandera gambiana, cuando se dirigían a Novorossíisk. Posteriormente, otra ofensiva con embarcaciones no tripuladas dejó temporalmente inoperativo el dispositivo de amarre VPU-2 del Consorcio del Oleoducto del Caspio.
Moscú cuestiona sanciones europeas y acusa a Occidente de amenazar suministro energético y alimentario
Moscú condenó los ataques contra otros dos petroleros cerca de la terminal del consorcio en el mar Negro, a mediados de enero.
“En las propuestas que se plantean para normalizar la navegación en el mar Negro se pasa por alto lo fundamental,
las actuales dificultades en materia de seguridad alimentaria que son una consecuencia directa de las acciones de Kiev,
cuya permisividad e impunidad son resultado de la política irresponsable de Occidente”, sostuvo la vocera.
Zajárova cuestionó las barreras logísticas de la Unión Europea y las sanciones contra empresas y operadores agrícolas rusos, factores que, según afirmó, se silencian “hipócritamente”.
La denuncia rusa también abarca ataques contra infraestructura logística, instalaciones gasísticas y petroleras, viviendas y otros objetivos civiles.
Las ofensivas contra embarcaciones han dejado decenas de marineros muertos o heridos y amenazan la navegación internacional. Para Moscú, estas acciones agravan las dificultades del comercio de cereales, fertilizantes y combustibles, con consecuencias para el abastecimiento mundial.
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La portavoz rusa defendió el papel de Moscú como proveedor relevante de alimentos y aseguró que mantiene su disposición a un diálogo sustantivo sobre seguridad alimentaria.




