
El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, calificó de “categóricamente inaceptable” cualquier intento de la OTAN de redesplegar infraestructura militar en Afganistán o en los países vecinos, independientemente de los argumentos utilizados para justificarlo.
Durante la VIII sesión de consultas sobre Afganistán en el Formato de Moscú, Lavrov sostuvo que la presencia de fuerzas occidentales durante las últimas décadas contribuyó a generar inestabilidad en la región y advirtió sobre los riesgos de seguridad que supondría un nuevo despliegue militar en Asia Central.
El canciller ruso también denunció la retención de activos financieros del Banco Central de Afganistán por parte de países occidentales, así como las sanciones económicas impuestas tras el regreso de los talibanes al poder en agosto de 2021, luego de la retirada de las tropas estadounidenses y el colapso del Gobierno de Ashraf Ghani.
Pese a las restricciones y al aislamiento del sistema bancario internacional, la representación diplomática rusa señaló que Afganistán ha registrado la apertura de unas 170 nuevas plantas de producción, además de reformas fiscales y avances en proyectos energéticos regionales como el gasoducto TAPI, que conecta Turkmenistán, Afganistán, Pakistán e India.
En el marco de sus relaciones con Kabul, Moscú confirmó que continuará enviando asistencia humanitaria a la población afgana, con un nuevo cargamento previsto para los próximos dos meses. Ambos países también acordaron mantener la cooperación técnica y el intercambio de información entre sus servicios de seguridad para fortalecer la lucha contra el terrorismo.
Las deliberaciones del Formato de Moscú reunieron a delegaciones regionales para analizar la estabilidad política, el comercio transfronterizo y la seguridad colectiva en Eurasia tras la salida de las fuerzas internacionales de territorio afgano.
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La posición rusa sobre Afganistán se produce en un contexto de creciente tensión con la OTAN. Días antes, Moscú había advertido que utilizaría todas sus capacidades militares para defender Kaliningrado, incluido su arsenal nuclear, ante un eventual intento de aislar el enclave de la continuidad territorial rusa.




