
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, rechazó las acusaciones de Estados Unidos que presentan a la isla como una amenaza para su seguridad nacional y sostuvo que esa narrativa carece de fundamento.
El mandatario afirmó que Cuba nunca ha atacado a territorio estadounidense ni ha cometido actos de terrorismo contra ese país, al tiempo que responsabilizó a Washington por las acciones violentas que, según dijo, han afectado al pueblo cubano durante décadas.
Díaz-Canel aseguró que más de 3.000 cubanos han sido víctimas de hechos terroristas originados desde Estados Unidos. Además, sostuvo que las propias agencias de inteligencia y organismos militares estadounidenses conocen que Cuba no representa un riesgo para la seguridad nacional de ese país, por lo que calificó esas acusaciones como un argumento político utilizado para justificar la continuidad de las sanciones.
«Cuba nunca ha atacado a Estados Unidos. Cuba nunca ha cometido un acto de terrorismo contra Estados Unidos. Por el contrario, los actos terroristas han provenido de Estados Unidos contra Cuba», afirmó Miguel Díaz-Canel.
Bloqueo de EEUU genera pérdidas de 5.000 millones de dólares anuales
El gobernante cubano explicó que las estimaciones más recientes indican que las restricciones económicas provocan pérdidas superiores a los 5.000 millones de dólares anuales, una cifra que, aseguró, supera ampliamente cualquier programa de ayuda promovido por Estados Unidos.
Por otra parte, Díaz-Canel sostuvo que el escenario internacional atraviesa profundas transformaciones geopolíticas que obligan a Cuba a adaptarse sin renunciar a su proyecto político.
En ese sentido, afirmó que las reformas impulsadas por su Gobierno buscan perfeccionar la construcción del socialismo en un contexto marcado por las presiones externas y las dificultades económicas, descartando que exista una intención de restaurar un modelo capitalista.
El mandatario reiteró que Cuba mantendrá su soberanía y su derecho a la autodeterminación frente a la política de presión de Washington.
Aseguró que la administración de Donald Trump no gobierna la isla y enfatizó que las decisiones adoptadas por el Gobierno cubano responden a la necesidad de enfrentar el actual contexto internacional sin sacrificar la independencia nacional, mientras mantiene abierta su disposición al diálogo y fortalece su capacidad de respuesta ante cualquier escenario.




