
Irán ha infligido «duros golpes» a las fuerzas estadounidenses en el mar, obligándolas a alejarse aún más de sus fronteras marítimas, afirmó el contralmirante Faramarz Bemani, subcomandante de las fuerzas navales iraníes, en declaraciones a la Radiotelevisión de la República Islámica de Irán (IRIB).
«El enemigo se ha retirado significativamente de las fronteras marítimas de Irán y ahora se encuentra más lejos que en cualquier otro momento durante la tercera guerra impuesta», declaró Bemani al referirse a los resultados de las operaciones navales durante la confrontación entre Estados Unidos, Israel e Irán, iniciada a finales de febrero.
Teherán desarrolla nuevas armas
El alto mando señaló que la Armada iraní ha desarrollado nuevos equipos y armamentos a partir del análisis de las debilidades estadounidenses e israelíes en enfrentamientos anteriores. Según Bemani, algunos de estos sistemas ya estaban fabricados y preparados para entrar en servicio.
«En respuesta a las nuevas tácticas que emplea el enemigo, Irán también adopta nuevas tácticas», afirmó el comandante, quien advirtió que cualquier nuevo error de cálculo estratégico por parte de sus adversarios provocaría una respuesta destinada a obligarlos a retroceder aún más.
Bemani también aseguró que la Armada ha adoptado una estrategia de «resistencia y confrontación con las amenazas» frente al bloqueo naval impuesto por Estados Unidos. «Emplearemos equipos para contrarrestar este bloqueo, y el resto de nuestras acciones se anunciarán más adelante», agregó, sin ofrecer detalles sobre las capacidades que serán utilizadas.
Las declaraciones se producen en medio de las tensiones en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio mundial de hidrocarburos. El tráfico marítimo comercial ha disminuido drásticamente durante la confrontación, con movimientos de buques reducidos a cifras de un solo dígito, según la información proporcionada.
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Teherán sostiene que no reabrirá el estrecho hasta que Washington cumpla sus exigencias y adopte medidas para restablecer la confianza iraní. La disputa por el control de esta ruta mantiene bajo presión al comercio energético internacional y añade incertidumbre sobre el abastecimiento y los precios del petróleo y el gas.




