
Cuba acusó a Estados Unidos de cometer un acto de “piratería” tras confiscar más de 2,2 millones de litros de biodiésel destinados a la isla.
El vicecanciller cubano, Carlos Fernández de Cossío, sostuvo que Washington actuó de forma ilegal al bloquear operaciones comerciales que, están amparadas por el Derecho Internacional
“Es un acto de piratería y pillaje”, denunció Fernández de Cossío, al rechazar la incautación y señalar que La Habana considera legal la compra de combustibles a cualquier país.
Cuba defiende la legalidad de las importaciones
Fernández de Cossío sostuvo que estas operaciones comerciales se realizan de acuerdo con la legislación cubana y el Derecho Internacional.
“Las importaciones de combustibles desde cualquier país son legales, conforme a la legislación nacional y el Derecho Internacional”, señaló el vicecanciller cubano.
También cuestionó las amenazas de sanciones contra gobiernos y empresas que mantengan relaciones energéticas con la isla, que busca limitar sus fuentes de abastecimiento.
Combustible retenido en medio de la crisis energética
Washington informó sobre la incautación de 600.000 litros de biodiésel y señaló que parte de los cargamentos tenía como destino ENETEC S.A., empresa distribuidora de combustibles con sede en La Habana.
El cerco energético de Estados Unidos continúa golpeando varios sectores en Cuba. Los apagones diarios, las dificultades en el transporte y las afectaciones en hospitales, escuelas y servicios básicos forman parte de una estrategia desatada por Donald Trump para asfixiar a la isla.




