Profesional de la salud administra una vacuna contra el sarampión.
La imagen muestra a un profesional de la salud administrando una inyección para prevenir el sarampión.

Estados Unidos enfrenta su peor año desde 1991 de sarampión. Hasta el 02 de octubre acumula 3.887 casos confirmados en 2026, según el balance de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

De acuerdo con la información divulgada varios estados intentan contener brotes de gran magnitud. El avance coincide con una caída de la vacunación infantil por debajo del 95 %, nivel necesario para mantener una sólida protección comunitaria.

Los CDC sitúan esa cobertura en el 92,4 % durante el curso 2025-2026, lo que deja aproximadamente a 280.000 niños de kínder en riesgo.

Nueva York amplía la vacunación ante el avance del virus

La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, declaró una emergencia estatal para acelerar las pruebas y ampliar la inmunización frente al brote. Hasta el 3 de octubre, este estado contabilizaba 108 contagios.

Pensilvania informó de 1.004 casos, 198 hospitalizaciones y cinco fallecimientos en un brote iniciado en abril al oeste de Filadelfia.

De acuerdo con la información de los CDC, Lancaster concentra 391 contagios y los adultos de entre 24 y 49 años figuran entre los principales afectados.

El gobernador Josh Shapiro calificó de “incompetente” al secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., y cuestionó la demora de los CDC en registrar las muertes.

Según el reporte, el organismo discutía su atribución directa al virus, mientras Shapiro ordenó reforzar el acceso a la vacuna triple vírica.

Los brotes amenazan los avances contra el sarampión

“El sarampión no entiende de condados, religiones ni círculos sociales”, insistió Shapiro, al reclamar una respuesta que alcance a todas las comunidades.

El reporte también recoge brotes en Texas, Utah, Carolina del Sur con 997 casos y Ohio que supera los 200, además de ocho muertes asociadas en dos años.

Como antecedente, recuerda más de 4.500 afectados en Nueva York a comienzos de los noventa y 55.000 contagios y 123 muertes nacionales entre 1989 y 1991.

El virus puede permanecer activo hasta dos horas en el aire e infectar a nueve de cada diez personas susceptibles expuestas, lo que agrava el riesgo en comunidades con baja inmunización.