Francis Halzen, investigador principal de IceCube y ganador del Premio Nobel de Física 2026.
Francis Halzen, principal investigador de IceCube y profesor en la Universidad de Wisconsin–Madison, en Estados Unidos

Por su papel decisivo de IceCube y la detección de neutrinos de origen astrofísico, la Real Academia Sueca de Ciencias le otorgó Premio Nobel de Física 2026 a el físico belga Francis Halzen.

A sus 82 años, el catedrático de la Universidad de Wisconsin-Madison recibe el galardón tras cuatro décadas de investigación. Su trabajo convirtió el hielo del Polo Sur en una herramienta para estudiar los fenómenos más violentos del cosmos.

“Por sus contribuciones decisivas al Observatorio de Neutrinos IceCube y el descubrimiento de neutrinos de alta energía de origen astrofísico”, señaló la Academia al fundamentar la concesión del premio.

El Nobel incluye una dotación de 12 millones de coronas suecas (equivalentes a 1,1 millones de dólares). La ceremonia de entrega se celebrará el 10 de diciembre.

El hielo antártico se convierte en un detector cósmico

Halzen propuso en 1988 aprovechar el hielo polar para captar partículas que resultaban extremadamente difíciles de observar.

La construcción de IceCube culminó en diciembre de 2010, tras superar enormes desafíos técnicos en condiciones extremas.
El observatorio ocupa un kilómetro cúbico de hielo y contiene 5.160 sensores entre 1.450 y 2.450 metros de profundidad.
Estos dispositivos registran la luz de partículas secundarias producidas cuando un neutrino interactúa con el hielo.

¿Qué son los neutrinos?

Conocidos como partículas fantasmas, los neutrinos carecen de carga eléctrica, poseen una masa diminuta y apenas interactúan con la materia.

Por ello, atraviesan la Tierra y el cuerpo humano casi sin dejar rastro, lo que dificulta enormemente su detección.
Además, viajan sin desviarse por los campos magnéticos y conservan información sobre los procesos que los originaron.
Los destellos captados por IceCube permiten reconstruir su dirección y energía para investigar esos fenómenos lejanos.

Las partículas fantasmas revelan fenómenos ocultos

En 2013, IceCube confirmó la detección de neutrinos de alta energía procedentes del espacio, un avance decisivo para la astronomía.

El hallazgo abrió otra vía para estudiar explosiones estelares y entornos asociados con agujeros negros supermasivos.

Posteriormente, el observatorio identificó señales de la Vía Láctea e indicios vinculados con la galaxia activa NGC 1068.
Estas investigaciones fortalecen la astronomía multimensajero, que combina distintas señales para comprender el universo.